El Servicio de Impuestos Internos (SII), publicó en sus estadísticas que en Chile existía 1.393.949 empresas, con un universo de 9.805.302 trabajadores (Servicios de Impuestos Internos, 2022).
Asimismo, esta entidad fiscalizadora clasifica a las empresas, de acuerdo con el total de ventas anuales reportadas, traducidas en Unidades de Fomento (Servicios de Impuestos Internos, 2022).
- Micro 0,01 uf a 2.400 uf.
- Pequeña 2.400,01 uf a 25.000 uf.
- Mediana 25.000,01 uf a 100.000 uf.
- Grande más de 100.000,01 uf.
Mientras que, para efectos laborales, hasta la fecha, las empresas son clasificadas según los siguientes tramos (BCN, 2017):
- Microempresas: Empresas que cuentan con uno a nueve trabajadores.
- Pequeñas empresas: Empresas que cuentan con 10 a 49 trabajadores.
- Medianas empresas: Empresas que cuentan con 50 a 199 trabajadores.
PYME, es el concepto en el que se categoriza las empresas pequeñas y medianas, según sus ventas anuales y por consiguiente la cantidad de trabajadores, es decir, los tramos 1, 2 y 3 de los detalles anteriores.
Por otra parte, publicaciones realizadas por el Instituto Nacional de Estadísticas de Chile (INE) sobre los resultados la quinta encuesta Longitudinal de Empresas (ELE5) practicada en el año 2019, evidenciaron que del total de las empresas que a esa fecha ejercían actividad económica en Chile, un 41,2% correspondían a empresas familiares, entendiendo como tal aquella empresa en donde más del 50% de sus colaboradores corresponden a una familia o grupo familiar de la sociedad y cuya cifra podría ser aún mayor, considerando todas aquellas empresas en que el porcentaje de participación de familiares es inferior al 50% de los colaboradores.
Dentro de las empresas denominadas PYME, las empresas familiares abarcan un 44% (Asociación de Empresas Familiares (AEF), 2019).
Es muy común que una PYME familiar enfrente amenazas y debilidades que le impiden desarrollarse y permanecer competitiva en el tiempo, aún cuando el mercado está apto para ello, por ejemplo:
- Estructura de funcionamiento planas y liderazgos centralizados: en muchas empresas pequeñas los dueños de las compañías pierden preciado tiempo en responder las demandas de los niveles operativos por no lograr delegar roles de liderazgo y abstraerse hacia el nivel estratégico, para seguir desarrollando sus estrategias de negocio.
- Falta de planificación de sucesión: Muchas empresas familiares no tienen un plan claro de sucesión, lo que puede generar incertidumbre y conflictos cuando llega el momento de transferir el liderazgo a la siguiente generación.
- Falta de flujos de comunicación objetivos y formales: En muchas empresas familiares en crecimiento se produce asimetría en el manejo de la comunicación entre los colaboradores familiares y los colaboradores externos que afecta en los liderazgos y alineación hacia la estrategia del negocio.
- Falta de diversidad y perspectivas externas: En muchas empresas familiares se tiende a concentrar las ideas y perspectivas de desarrollo, porque las decisiones suelen ser tomadas por miembros de la familia, no permeando ideas externas, lo que puede limitar la innovación y el desarrollo.
- Manejo financiero limitado: Algunas empresas familiares pueden tener dificultades para acceder a financiamiento externo debido a la falta de estructuras y procesos profesionales, lo que puede limitar su capacidad para invertir en crecimiento y expansión.
- Resistencia al cambio: Las empresas familiares a menudo son reacias a implementar cambios significativos debido a la tradición y la resistencia al cambio, lo que puede dificultar su adaptación a las nuevas tendencias y demandas del mercado.
- Falta de profesionalización: Las empresas familiares a menudo carecen de procesos formales y estructuras profesionales, así como también se enfrentan a un crecimiento más rápido de lo esperado, en donde sus colaboradores iniciales y de cargos de confianza no lograron crecer profesionalmente con la empresa, lo que puede dificultar el crecimiento, competitividad y desarrollo a largo plazo.
- Dependencia excesiva de la familia: Las empresas familiares a menudo dependen en gran medida de los miembros de la familia para la toma de decisiones y la gestión, lo que puede limitar la contratación de talento externo y la adopción de mejores prácticas empresariales.
- Conflictos familiares: Las dinámicas familiares pueden afectar negativamente la toma de decisiones y la gestión de la empresa, lo que puede llevar a conflictos internos y divisiones familiares.
En el contexto internacional, un estudio publicado recientemente por la compañía EY y la Universidad de St. Gallen, respecto de una medición realizada a 500 empresas familiares grandes, pudieron evidenciar que “están creciendo más rápido que la economía mundial, a casi el doble de la tasa de las economías avanzadas y alrededor de 1,5 veces la tasa de las economías de mercados emergentes y en desarrollo. En conjunto, generan 8,02 billones de dólares en ingresos y emplean a 24,5 millones de personas en todo el mundo” (Compilado por el Centro de Empresas Familiares de la Universidad de St.Gallen, 2023). Lo interesante de este estudio es que, dentro del ranking de estas 500 empresas, aparecen 5 compañías chilenas:

Fuente: Compilado por el Centro de Empresas Familiares de la Universidad de St.Gallen, Suiza, en cooperación con EY (https://www.ey.com/es_es/ey-insights/como-estan-liderando-empresas-familiares-crecimiento-economico-mundial).
Además de insertarse y competir en el contexto internacional, es muy loable la permanencia de estas empresas familiares a lo largo del tiempo.
Si la visión de tu empresa es llegar a convertirte en una organización líder en tu rubro y adaptarte rápidamente a las exigencias de un entorno cambiante, incluso en el contexto internacional, estaremos orgullosos y dispuestos a apoyarte.
Equipo Talento 360®